Parece que la inspiración fuera un accidente, una musa que solo bajo circunstancias mágicas te visita. Muchas veces parece que la inspiración se tratara de un asunto divino. Pero creo que para cada uno de nosotros hay una fórmula distinta para invocarla. Por ejemplo, para mí, mantener conversaciones con personas desconocidas, siempre parece regalarme momentos que me inspiran. El punto es descubrir que te inspira a ti y no a mí.
Hay muchas cosas que nos pueden inspirar, la cuestión es que tenemos que explorarlas, hasta encontrar cuál o cuáles de ellas son las que nos ayudan. La inspiración puede estar en mas cosas de las que crees, solo hay que darles oportunidad de que sucedan. Este es un viaje a la introspección y al autoconocimiento que supongo que muchos han emprendido y pocos han documentado. Leer la biografia de personas que admiramos, nos ayuda a encontrar puntos de intersección. Ahora que tambien podria ser todo lo contrario y buscar aquello en lo que para nada nos parecemos.
Con esto, lo que quiero decir, es que no hay una fórmula única. Hay muchas maneras de llegar a la inspiración y aunque algunas son muy poco ortodoxas, hay más de un camino. La constancia surca el terreno más árido, que con tantas veces de pasar por ahí, va dejando un camino que cada vez es más sencillo de reconocer. Sigue pasando por ahi las veces que sea necesario para que ese camino se forme.
Anoche no morí…
