Me tocó participar en un ritual el día de hoy, no diré mucho para no entrar en otros detalles, pero la energía que se movió en ese lugar, es la misma que movemos todos los días, pero esta vez tenía un propósito.
No hubo palabras raras, tampoco nada que no hicieras en el día a día, se trató de una idea, un propósito y una ofrenda. Estuve ahí para documentarlo más que nada y lo que vi, es algo que todos podemos hacer. El evento me dejó muy pensativo, reflexiones acerca de la importancia de los rituales personales y mi debraye llegó hasta altas horas de la noche.
Todo somos magos y hechiceras, aunque no tengamos conciencia de ello, de hecho la energía que fluye por nosotros, solo necesita que la canalices a un propósito que escojas de manera consciente. Entendí que los amuletos, son recordatorios de este compromiso, para que no se olvide ni se pierda.
Acostumbro a recoger piedras o pequeños minerales de los lugares a donde voy. Los guardo en un costal pequeño, que muchas veces cargó conmigo. Hasta hoy no me había quedado claro los grandes poderes que tenía este morral y la manera en que tengo que honrar mis amuletos, pues son un gran recordatorio.
