Amar es adaptarse

Todos cambiamos constantemente, dejamos de ser quienes somos tantas veces en la vida, que parece que nunca fuimos lo que éramos. Como individuo, es aún más difícil identificarlo y reconocerlo, porque no hay nadie que te diga, esa no es la marca que solías comprar o que ahora no te gusta eso que siempre te gusto.
Como pareja, lo difícil, es aceptar los cambios del otro, aunque es más fácil reconocerlos, solemos aferrarnos y no reconocer su temporalidad. Con esta constante adaptación, me parece que el amor es todo lo que lo quieran nombrar, menos algo fijo o eterno.

De la comunicación que tenían nuestros abuelos a la actualidad, hemos progresado muchísimo. Ahora, no es tanto que no nos comuniquemos, sino más bien que es lo que nos comunicamos o como lo comunicamos. Dejarnos ser algo distinto día con día, no es algo para lo que tuviéramos que pedir permiso. En la vida en pareja, cambiar y adaptarnos es algo que tendría que suceder cotidianamente sin que ninguno de los dos se sorprenda, pero a veces hace falta recordarnos que no somos los mismos que éramos, ni seremos los mismos que somos, incluso quizá, que las cosas por las que nos enamoramos también van a cambiar.

Anoche no morí…