Esta semana me nació la curiosidad de tomar un curso de escritura creativa. Al estar buscando opciones y alternativas, resulta que hay muchas posibilidades en línea. Una de las ligas me llevó a una “Clínica de Poetry Slam”, en ese momento no sabía ni con que se comía eso. Pasé algunas horas leyendo a que se refiere este término “Slam Poetry”, pues resulta que es recitar en vivo tus poemas. Existe desde los ochentas en Estados Unidos y es volver a darle voz a las palabras como se hacía antes de que todo estuviera escrito.
Se recitan poemas que duran un máximo de tres minutos, de autoría propia.
Decía José Emilio Pacheco, doy la mitad del poema… quien lo lee da un significado propio, pero recitar termina con algunas dudas. Pues el autor expresa a manera más detallada la emociones.
Pues esto definitivamente es algo que nunca he hecho, así que puede ser un interesante nuevo recorrido. Estos experimentos me ayudan a dinamitar mis zonas de confort, de entrar a lugares donde no tengo nada que me aventaje y debo comenzar desde abajo.
Esta semana fueron las finales del Slam Mexicano y precisamente hoy fue la final. Escuche a dos poetisas y 2 poetas recitar/interpretar en el escenario durante tres rondas sus versos. Algunas palabras hicieron eco en mi cabeza, pero más eco hizo el todo, el proceso de escribir, recitar, pararse ahí enfrente y soltarlo todo. Creo que esto acelera el proceso de escribir un poema y dejarlo por ahí, para ver si alguien lo encuentra, esto lo vuelve un: “…y lo lleve a la calle, para ver si alguien lo atropella…” JAJA
Fue algo renovador, encontré posibilidad. Incluso me puse a imaginar que escribiría para la próxima vez, porque es obvio que pienso inscribirme.
Anoche no morí…
