A tu propio ritmo

Un motor bien afinado, produce un zumbido que se asemeja al de un panal de abejas. Para los que saben de coches, basta con escucharlo para que nos digas que tiene que ser ajustado en ese motor.

Creo que nosotros también podemos llegar a esta vibración, a ese zumbido. Pero no se puede conseguir yendo a la velocidad que otros nos indican, es encontrando nuestro propio ritmo. Dudamos cuando llegamos a él, todo parece fluir más sencillo. Una horrible creencia puede arruinarlo todo: Si no cuesta trabajo, no es suficiente. Eso nos encanta a muchos seres humanos, complicarnos las cosas.

¿Qué puedes hacer para llegar a esta sintonía?

Explorar, explorar y explorar. Imagina que fueras un instrumento musical que no tiene partitura o manual para interpretarse. Se trata de experimentar, de sonar todas las posibles notas.

Hoy entre tantas cosas por hacer, lo pude sentir de nuevo. No me asuste por todos los pendientes. Reconocí una vibración que a veces olvido. Un ritmo interno que nadie puede dictar. Ahora estoy tratando de ver como llegue a él. Si logro descifrar la fórmula para conseguirlo, creeme que lo compartiré. No sé si funcione en alguien más, pero quizá sea por lo menos un experimento, un punto de referencia. Quizá es mejor eso que comenzar completamente en blanco.