Soy mi mejor aliado, pero también mi peor enemigo. Lo mejor de mí y lo peor de mí conviven en el mismo lugar. No soy una cosa u otra, soy las dos. Es más, soy otras tantas cosas, aunque ahora solo menciono dos.
Todo los que hacemos, crea las tormentas en nuestra vida, pero también puede crear días de buen clima. El punto es que no podemos huir de nuestros propios huracanes. Si vas a invocar un caos, también tenemos que tener el valor de sobrevivirlos.
Cada que pongo un proyecto en papel, descubro que yo soy el cuello de botella. Que si no se ha terminado es por mí. Por lo menos ahora soy más consciente y responsable de estas cosas, hace mucho que no culpo a nadie más. Creo que ese aspecto me da mucho gusto.
Me fui acorralando poco a poco a un punto del que no puedo huir, así que es tiempo de confrontarse. Al final el ganador de esta batalla seré yo o yo. Así que me da menos miedo. El punto es que algo se perderá en este duelo, algo de mi. Quizá es algo que me estorbaba. Aunque no puedo ponerle nombre, se que sensación es la que me produce.
Pospuse este duelo mucho tiempo, pero creo que estos días solo y lejos de casa, me ayudan a estar conmigo mismo. Querido Toby deja de sabotearnos, todos queremos lo mejor para todos nosotros, eso te incluye.
Esta parece la confesión de un esquizofrénico o de una persona con desorden de personalidad múltiple. Pero nunca he dicho que no lo soy o que no estoy loco.
Se trata de usar tus cualidades, aunque el mundo clasifique muchas de ellas como defectos.
Anoche no morí y esta vez todo va muy enserio.
