¿Estamos dónde queremos estar?

 ¿Cuánto tiempo nos tardamos en acostumbrar a lo que no queremos?
Hace ya algún tiempo escribí de esto, pero hoy me tocó ver a alguien perdida en esta situación. La cosas que juró no hacer o soportar, las estaba experimentando y solo las justificaba. Será que todos pasamos por este punto eventualmente en nuestra vida, sin que nadie nos advierta.

¿Cómo podemos reconocerlo?

 Me quede pensando por unas horas y lo primero que pensé fue en lo amigos, pues ellos te conocen, te quieren y quieren verte chido. Pero entonces se vuelve tu palabra contra la ellos, justo como me pasó hoy
¿Qué pasaría si lo leyeras de tu puño y letra?
Si te dejaras una carta un recordatorio de las cosas que no estás dispuesto a soportar y las que quieres experimentar en la vida. Así teniendo una evidencia, quizá sería más fuerte zafarnos. Pero mi cabeza piensa como en el ajedrez y busco todas las alternativas. Sí ya me escribí la carta para recordármelo ¿Qué me obligaría a leerla o a aceptar que no hago lo que quiero?
Tiene que haber involucrado, alguien más o muchos más pero, ¿como? Con este debate estuve trabajando algunas horas en mi cabeza y quizá llegue a una conclusión, pero por lo pronto no sucederá en este post. Poro prometo compartirlo cuando pueda elaborarlo, se llamará, consejos para no hacerse o algo así.

Volviendo al tema central de “conformarnos”. Damos lo que tenemos dentro de nosotros. Entregamos amor, solo si podemos desarrollar amor propio. Lo mismo pasa con la felicidad, la buena vibra y otras tantas emociones constructivas que podemos compartir.

¿Pero de dónde viene conformarnos?

Me parece que de muchos puntos, pero surge de no valorarse a uno mismo. Ver a otra persona o situación o empleo, como algo que no merecemos y que si no tomamos perderemos cualquier oportunidad. Hay amor propio en todo esto, cuando uno sabe lo que vale o lo que merece, no se conforma cualquier cosa.
Es como tratar de vender algo casi nuevo, que adquiriste en una tienda hace poco y de lo que aún tiene el ticket. No aceptarías que te pagarán mucho menos de lo que tu gastaste. Lo mismo pasa con nosotros, pero no tenemos un ticket que nos advierta esto, entonces nos conformamos.

¿Cuánto debería decir tu ticket?

Piensa en todo lo que has invertido en aprender. Tus clases de baile, de inglés, la escuela, etc. Todo en lo que alguna vez gastaste para invertir en ti mismo. Piensa en todo eso y ahora súmale lo que otras personas invirtieron en ti, no solo dinero. Pon atención al tiempo y esfuerzo que te han dedicado. Ahora mira lo único que eres, los rituales que rodean tu vida, las causas que apoyas, tus gustos culposos, etc. ¿Crees que hay alguien más como tú? ¿Crees que deberías conformarte con cualquier cosa?

Valemos mucho más de lo que quizá imaginemos, afortunadamente no se trata de cargar un ticket con una cantidad estratosférica. Se trata solo de entender que merecemos mucho más que solo lo que mendigamos y con lo que nos conformamos.
Deja de creer que es tu última oportunidad, la última vez que te ofrecerán ese puesto, el último amor que te querrá y comienza a valorarte.
Deja claro que quieres y ten a la mano lo que no estás dispuesto a soportar, solo para que no lo olvides.

Te aseguro que si escribes en un ticket, valgo mucho más, difícilmente lo olvidarás.

Anoche no morí…