Me doy permiso de equivocarme.

No saben cuánto tiempo estuve meditando esto, recapacitando, analizando y demás. Saboteamos nuestra propia evolución. No disfrutamos equivocarnos, creo que lo odiamos, eso nos lleva a poco a poco a no querer hacerlo y así a limitar nuestro potencial.

¿Por qué?

Si no nos equivocamos, no experimentamos, con ello dejamos de aprender.
Te has puesto a pensar que quizá tu zona de confort está delimitada por tus errores. Esos límites de los que no te quieres salir, están ahí, porque afuera todo es un experimento. Nada está seguro. Quien querría pasar la vida, sin saber que va a suceder.

¿Te das permiso de equivocarte?

Este sea quizá el secreto, ¿Qué pasaría si legítimamente nos damos permiso de cagarla? Si experimentamos, si creamos una zona segura, donde nuestros errores no tengan un grave impacto económico o laboral. Un arenero, como el que usan los niños para jugar. Tendríamos que ser más explícitos con nuestra cabeza, porque llevamos tantos tiempo siendo entrenados para no equivocarnos, que hacerlo ahora, sería como ir en contra de todo el sistema.

Si creáramos este espacio en las escuelas, en los trabajos, en nuestra vida, podríamos experimentar más y aprender más. No se trata de crear un lugar donde nadie se esfuerce, porque pueden equivocarse, sino todo lo contrario. Que nos esforcemos por aprender más, por crecer, por experimentar, entendiendo que en este lugar, las consecuencias no serán tan graves. Nuestros amigos pueden ser este lugar, nuestros círculos, nuestros grupos de estudio, etc.

Por ejemplo, cuando llevo mucho tiempo haciendo algo y lo logro convertir en una habilidad inconsciente, suelo decirme, -Ya lo sabemos hacer así, ¿de qué otra forma se puede hacer?

Equivocarnos no es malo, lo malo sería no tener consciencia de porque lo hacemos y no aprender nada de ello. Todo error consciente es parte del ciclo del aprendizaje. Es más difícil cambiar estas cosas en los adultos, pero nunca imposible, pero para futuras generaciones, cáguela pero aprenda, debería ser una filosofía de vida, claro con muchas letras chiquitas, porque no se trata solo de aventarse porque si y listo.

Para concluir, no se cuantos usuarios tenga Internet y de esos cuantos lleguen eventualmente a leer esto, pero con una sola persona que se dé permiso de equivocarse de vez en cuando, para redefinir sus límites, este post habrá cumplido su cometido.

Gracias por leerme y anoche no morí…