No fue fácil seguir con la rutina, puse tantas excusas como encontré. En otros tiempos, eso hubiera bastado para rendirme. Esta vez la motivación es distinta, también el objetivo y definitivamente, los resultados. Me visualice de cierta manera y pedí prestado el Delorian (Volver al Futuro), para darme un recado y le estoy haciendo caso. Esa versión de mí mismo del futuro me gusto, bueno más bien esa evolución, porque mi versión actual me gusta en muchos aspectos, con cosas por mejorar. Pero ver esa actualización, con los cambios que nunca acabe de hacer por fin completados, fue muy motivante. Yo me construí ese futuro motivante y yo soy el medio para conseguirlo y sí, hay tantos YO en este enunciado, que no puede haber otro responsable que no sea YO.
Somos muy buenos para poner excusas, es instintivo, desde niños nos vamos volviendo genios para encontrarlas y usarlas. Conforme crecemos, esto de las excusas va teniendo más y más ventajas, sin saber la realidad del hoyo al que poco a poco nos vamos metiendo. Debemos de aceptar la responsabilidad de nuestra vida, con las decisiones que tomamos, tanto las conscientes, como las inconscientes. Una vez que hagamos eso, podemos dejar de poner tantas excusas.
Esta semana fue más difícil volver a la rutina, pero lo distinto, es que soy el responsable de hacer o no hacer lo que quiero. Definitivamente estas ideas le hacen bien a mi cabeza, a mis proyectos, a mi vida y con ello a la gente que me rodea. Esta vez rendirme no es una opción, incluso para estas cosas que me cuestan trabajo. Mi mente se merece un cuerpo (templo) que le haga honor, no uno que le estorbe.
Y así será.
Anoche no morí…
