Volví a verla.

Este es un poema, reflexión o como quieras llamarlo.

A veces parece tan sencillo tomar una decisión y lo volvemos tan complicado.

Nos educaron para pensarnos bien las cosas, para racionalizar lo que hiciéramos.

¿Alguna vez te dijeron que sientes que debes que hacer cuando eras niño?

Con frases como, “el que te pidas te acabas”, “el que abras ese te quedas” y muchas más del tipo de frases consecuentes de nuestras decisiones, así fuimos moldeados.

Crees en este momento que tú no sufres de eso, pero…

¿Cuántas veces has estado en algún restaurante en el pides algo que no te gusta y de todas formas te lo acabas?

¿Cuántas películas de mierda has terminado por ver, solo porque pagaste el boleto?

¿Cuántas parejas así has tenido?

Tampoco se trata de quejarnos de todo.

O de dejar todo lo que no nos gusta.

Hay equilibrio y también debe haber responsabilidad en nuestras decisiones.

Quizá hice una introducción muy larga para decir que volví a verla.

Que sentí que debe ser ella, pero que no sucederá.

Es ella.

El simple hecho de volver a experimentar esa sensación, ya es un gran regalo.

Y solo por eso me siento muy agradecido.

Pero quiero que esto sirva para algo más.

Quiero decirte otra cosa.

Si no estás a gusto donde estas, cámbialo.

Si no lo puedes cambiar, márchate.

Si no te puedes marchar, quédate.

Pero quédate no a sufrir a disfrutar.

Busca un lado positivo.

Cambia la cosas que puedes cambiar y acepta la demás.

No te tienes que acabar lo que pediste, seguro alguien más se lo puede terminar.

Tampoco te tienes que quedar donde no sea completamente feliz.

Atrévete primero a dejar algo que no te guste y eso empezara la revolución en ti.

Anoche no mori…

Es un gusto seguir aquí…