Aprendí muchas cosas este fin de semana. Fluí de una manera muy distinta a como lo había hecho en el pasado y ayer se los platique en el último post. Fui más yo que de costumbre y eso quizá fue lo que lo volvió todo más ligero.
Solía tener una lucha eterna entre lo que quería hacer y lo que debía hacer. Este fin de semana creo que me di cuenta que tanto había callado el debo últimamente. Me siento muy agradecido por este fin de semana, por el aprendizaje, por la compañía, por los recuerdos.
Al regresar tuvimos un ligero accidente, nos impactaron por la parte trasera del vehículo, no fue nada grave y todos estamos bien. Pero pasamos unas 2 horas esperando al seguro. Al llegar el asegurador se puso a negociar con el otro conductor y acepto pagarnos, ya que no traía seguro.
El resumen de este fin de semana, es que fui alguien el Viernes, que ya no soy hoy, incluso el que escribe en este momento, es distinto a todos ellos, no es ninguno de ellos y soy todos a la vez. No se trata de cargar el peso de nuestros recuerdos, errores y lecciones, sino permitir que las experiencias nos transformen, así en cada vuelta siempre hay una evolución. Cada que aceptes estos cambios en ti, será más fácil aprovecharlos, que tratar de regresar a ser solo lo que fuiste.
No soltaré la cámara en un buen rato, es un lenguaje que aprendí a hablar, pero comienzo a ser selectivo por las cosas que la levantó, ahí es donde reside el ser auténticos y nunca traicionarse.
