El día que lo solté todo

Uno prepara su cabeza toda la vida para que entienda las cosas cuando ha madurado más. Acumulamos experiencias, sensaciones, incluso lecciones que no entendemos porqué en algún punto nos servirán.

Casi siempre me dije, me repetí, que practicaba enormemente el desapego. Últimamente se ha puesto a prueba en mi vida con situaciones en las que también debería ser fácil desapegarme. Mi último recordatorio consciente de esto fue la muerte de una amigo hace ya muchos años, fue algo que me hizo recordar y evaluar todas las cosas en la que creía y defendía y que afortunadamente defiendo aun.

La manera de pensar de cada persona se va moldeando con el tiempo, aceptar que siempre cambiara y evolucionara es lo que nos permite reconocerlo como algo transitorio.

Viví muchas años soltándolo todo sin engancharme, relaciones, lugares donde viví, cosas que tenía y un sinfín más de cosas que podía listar. Lo que nunca solté fue a mí.

Nuestra persona es la construcción de un vehículo que nos ayuda a sobrevivir en el mundo, la adecuaciones que le vayamos haciendo a este transporte son para alejarnos del dolor o acercarnos al placer.

En todos estos años nunca me solté a mí, ahora lo veo como si me hubiera metido a nadar sin nunca dejar de agarrar la orilla, el lugar en que te sentías seguro.

Esto que me construí me ayudo a sobrevivir y lo ha hecho hasta ahora, pero hoy sonó la última campana que me hacía falta escuchar, ese recado que te murmuras en la cabeza durante tanto tiempo, que te niegas a escuchar e ignoras pero sigue estando ahí. Suéltate tú…

Lo postergue tanto, creí que defendía algo, pero todo está en mi cabeza, trate de ser esa construcción resistente a todo, cuando es más fácil fluir por completo.

Hoy decidí soltarlo todo, pero entiendan esto, no es un truco de magia que pueda decir, ya lo hice, es un proceso, pero hoy decidí comenzarlo.

Para experimentarnos como seres humanos, para aprender de cada respiro que damos en la vida es necesario soltarlo todo, incluso a nosotros mismos.

Estar aquí y ahora…