La misma experiencia puede resultar ser algo muy distinto para dos. Desde cosas tan sencillas como el sabor de un helado, que puesto en las palabras de cada persona pueden resultar parecer cosas opuestas o muy similares. Así pasa con las experiencias de la vida, lo que hacemos, lo que sentimos, todo.
El error más grande que podemos cometer es juzgar a alguien con la poca información que poseemos, no estamos en su cabeza y si ni siquiera en un sabor de helado podemos ponernos de acuerdo, ahora imagina en un sentimiento.
Comencé este texto porque resulta que en una misma situación ella buscaba excusas y yo encontraba motivos. No podemos pedir o exigir, que alguien esté en la misma situación que nosotros solo para compartir. Pasa con muchas cosas, no solo con relaciones, familia, trabajo, amistad.
¿Será imposible entender todos lo mismo?
Me parece que sí, resulta algo irreal que dos pensemos igual y sintamos igual. Quizá el secreto reside en concentrarnos en las cosas que sí coincidimos, lo demás completa la ecuación de cada quien, pero no es indispensable para el ejercicio.
Solemos poner mucha atención en las cosas que nos vuelven distintos, cuando hay tantas en las que podemos coincidir. Pero qué estás buscando ¿Excusas o motivos? La misma situación con dos significados distintos.
Aprendí algo muy valioso el día de hoy, no es la primera vez que me sucede, pero como tantas cosas que podemos escuchar cientos de veces, es la ocasión en la que lo entiendes cuando todo tiene sentido.
Buscas que las cosas signifiquen lo que queremos sin preocuparnos por la perspectiva de otro, es un acto cruel y envidioso. Con los niños quizá debemos inducirlos un poco en lo que forman sus propios criterios, pero con los adultos, cada quien sabe lo que quiere, lo que necesita, lo que significa y todo lo que implica.
Uno puede cambiar y cambia todos los días, pero sin aprender, sin mejorar, sin progresar, no vale la pena. Así que anoche no morí, evolucione, de cierta forma algo viejo en mi murió.
