Lo insoportable y lo inevitable.
Es en ocasiones lo que no queremos que nos pase, lo que precisamente nos sucede. Solía vivir una vida en la que quería la explicación de todo lo que me sucedía. Un día, no muy lejano, comencé a entender que había muchas cosas que no tenían una respuesta inmediata. Conocer a alguien nuevo, toparte con algo al cambiar la ruta, hasta esas diminutas o espectaculares “casualidades” que pueden suceder en un solo día.
Esta generación tiene una urgencia por saberlo todo, quizá es culpa de San Google, pero la inmediatez de la información, nos vuelve poco pacientes y a veces estúpidos, pues creemos que lo sabemos todo.
La manera en la que vivimos nuestro día a día, determina casi por completo los resultados. Si buscas explicaciones al pasado, entenderás lo que sucedió, pero no lo que está por ocurrirte. Quizá deberíamos aprender a vivir más en ahora, no en mañana, ni tampoco en ayer.
Aunque no lo entendamos todo al instante, debemos ser siempre agradecidos. Todo lo que nos sucede es consecuencia de muchas “casualidades”, conscientes e inconscientes. Vivir feliz es una decisión, pero vivir preocupado por todo y querer saberlo todo, también son otra decisión.
Ayer podría decir que paso algo trágico, por lo que viví o escuche, pero creo que es muy pronto para saber el resultado. Vivo una vida tratando de no engancharme en la cosas que no puedo arreglar o las que no tienen solución y las que la tienen o por las que puedo hacer algo, me evoco y trato de no postergarlo, para poder cerrar el punto rápidamente.
La vida tiene preparadas cosas espectaculares para cada uno de nosotros. Quizá las lecciones nos gustaría que fueran más lindas, pero son con la intensidad necesaria para que no las olvidemos. También tu actitud influye enormemente en el resultado, pues el universo no va a llenar de regalos a alguien a quien le molesta recibirlos.
Por último y para despedirme, hace algunos meses una gran amiga me pregunto, ¿Ya estás listo para recibir todo lo que le pediste al universo?, porque presiento que aquí viene. Ese día le conteste que SÍ! Y todos los días le digo al universo ya estoy listo, lo quiero y lo merezco, así que veamos que tiene para nosotros hoy.
