Afortunadamente, todavía no paso por eso a lo que le llaman bloqueo creativo. Quizá mis rituales o experimentos son los que no dejan que esto suceda. Así que es una buena excusa para no abandonarlos.
¿Qué hice?
Este fin de semana implemente un experimento a la Bukoswki, se dice que se ponía las pedas de su vida para escribir. La recomendación para todo el que quiera intentar este experimento es que lo hagan bajo supervisión adulta. Me gustó el resultado, aunque creo que no es necesario este proceso para llegar hasta ahí.
¿Qué aprendí?
La conclusión, es que se vuelve uno un simio 🐒 escribiendo, no lo digo despectivamente, sino instintivamente. Resulta que al apagar nuestra autocrítica, uno escribe fluido y sin mesura. Dejas de preguntarte qué dirán, que les parece o incluso si alguien se pudiera ofender. Lo importante es que no necesitas emborracharte para llegar hasta ahí. Son de esos lugares a los que basta que te lleven una vez para aprender el camino.
Un buen consejo.
Queridos escritores o colegas experimentadores, no editen en ese momento. Déjalo ahí, abandónalo y en la cruda o sobriedad de la mañana siguiente, edítalo. Usa este estado para ir a buscar algo que conscientemente te escondes, que no dejas que salga por la autocensura.
Es muy probable que en los próximos días, les comparta extractos de este poema, que solo por unas horas me hizo sentir orgulloso. Anoche no morí, pero que maldita resaca estoy sufriendo.
