¿Por qué me gusta subirme a los aviones?

Le iba a poner porque me gusta volar, pero supongo que algunos de ustedes dirían DROGADICTO JAJA pero no es así.

Cuando era niño mi sueño era ser piloto aviador. Supongo que mucho de esto está relacionado a que la mitad de mi familia es de España y la idea de poder subir un avión y llevarlos a todos para allá me encantaba. Por creer estupideces que te dicen tus padres, no lo hice y se volvió uno de mis primeros sueños frustrados. Sé que antes de morir volaré un avión, aunque quizá me muera en ese avión JAJA. Regresando al tema, volar es una manera muy sencilla de alejarnos de todo y ver lo diminuto que somos.

Volar me inspira mucho para escribir. Crear poemas en el cielo es algo que podría considerar divino. Arrastrar la pluma entre las nubes me lleva a un trance creativo.

En este vuelo me di cuenta de muchas cosas. La gente ya da por sentado muchas cosas. Ya no les entusiasma como a los niños la idea de volar (bueno a la mayoría supongo). Han estado tantas veces rodeados de cosas espectaculares que todo les parece cotidiano.

Llegue a las siguientes conclusiones. La vida es un vuelo. No puedes sacar boleto si no sabes a dónde vas. No puedes llevar todo contigo, solo lo necesario. No sabes con quien vas a volar, a menos que vayas acompañado. Si te duermes se te pasa lo que te regalan (los snacks). Que no veas las nubes (por viajar en el pasillo), no quiere decir que no estén ahí. Si vas preparado, puedes disfrutar más el vuelo. Nadie hace caso a las advertencias e instrucciones. Si te contagias por la urgencia de todos, te sorprenderás corriendo sin saber porque. Que algo tan pesado como un avión, logre despegarse del piso es magia (ciencia). De hecho si no hubiera sido por que algunos locos no hicieron caso de lo que les dijeron, nadie volaría. Cuando viajas, nunca vuelves el mismo. Si matas a tu niño interno, todo deja de ser divertido. No sabes a donde va o de donde viene una persona, así que sonríele a todos. Voltear por la ventana y verme entre nubes me hace creer que no todos despiertan de sus sueños y algunos viven la vida dormidos.

Así que disfruta tus viajes, aunque sean con los pies. Piérdete rumbo al trabajo o la casa, experimenta otro camino. Deja de dar las cosas por sentado. Las cosas son aburridas solo si tú quieres que así sean.

Disfruta el cielo, somos diminutos, pero capaces de hacer cosas espectaculares.

En unas semanas volaré de regreso y esa idea me hace sonreír.

A ti, ¿Qué te hace sonreír así?