Pues hoy escribo, lo que platique por la mañana con una amiga.
Resulta que chateamos filosófica y ocasionalmente, temas de interés mutuo.
Vive en… bueno no la delatare…
La cuestión es que ella fue criada y chapada a la antigua, como la gran mayoría de mis amigas. Nuestros padres nos inculcaron valores y costumbres, que sus padres les inculcaron a ellos y sus padres a sus padres y así sucesivamente.
Muchas de las cosas que nos enseñaron forman parte de otra era. En ese entonces, no había internet y como consecuencia vivían más lento, aceptaban más cosas y cuestionaban menos.
Creo que si queremos ser plenos y felices, lo primero que debemos hacer es actualizar nuestras creencias y tradiciones. Descartar todo lo obsoleto y reconfigurar nuestro mundo basado en lo que creemos. Suena facilísimo reescribir todo, pero para conseguirlo, tendríamos que ir en contra de lo que nos enseñaron nuestros padres, como primer paso. Muchas de las cosas que nos enseñaron son de la “old school” y me parece que en muchas ocasiones construidas desde una perspectiva machista.
Justo por eso tenía la charla con mi amiga, las cosas que una mujer debe y no debe hacer, según como la educaron. Por ejemplo, no puedes pasarlo a recoger, eres la mujer que vengan por ti. No puedes pagar una cena, deja que el hombre lo haga. Me puedo seguir con muchos muchos más, pero convenientemente muchas mujeres siguen solo los que les convienen, algunos ni los cuestionan y los que les estorbaban, ya no existen.
Una mujer proponiéndole matrimonio a un hombre es como un acto de fantasía y la sociedad lo juzgaría como de alguien urgida. ¿Pero qué carajos, la sociedad para tu renta? ¿Te tiene contratado para seguir sus reglas sin cuestionarlas?
Creo que muchas personas poco a poco van reconfigurando su vida (espero siempre para bien). Este es quizá un llamado a las mujeres, a los nuevos padres, a una sociedad moderna que quizá debería de dejar de inculcar valores y costumbres obsoletas a las nuevas generaciones. Enseñemos mejor a cuestionar, a poner en duda las cosas, a no dar nada por hecho solo porque no lo dijeron. Con internet, San Google, creo que todo se puede cuestionar de manera inmediata.
Así que a ti o a mi amiga, que puede caerte un veinte con esto, se feliz y no le des control al mundo de decirte que está bien o que está mal, llevas muchos años reconociendo la diferencia. Se trata de saber qué tanto de lo que aprendiste, vale la pena seguir creyendo.
