Es común escuchar que la educación proviene de casa. Pero una vez que somos jóvenes/adultos y dejamos de pasar tanto tiempo en casa, ¿De dónde aprendemos? Somos criaturas de imitación, lo que veamos y analicemos por el tiempo suficiente lo podemos replicar, algunas cosas con mayor facilidad que otras.
Comenzamos a cultivar relaciones en el trabajo, en la escuela, donde vivimos o en algunos otros círculos. No llamamos a todos amigos y consciente o inconscientemente los elegimos o nos eligen. Cada persona de las que nos rodeamos tiene un fin y quizá nosotros los tenemos para ellas/ellos.
Si piensas esto por un momento, analiza como tienes alguien con quien disfrutas ir al cine o a beber o a hacer deporte. Si lo revisamos más profundamente, veras como cada una de estas personas tiene una cualidad que admiras o disfrutas.
Es poco común que las personas con las que nos juntamos sean radicalmente distintas a nosotros, digamos que todos los que nos rodean nos suman y aportan algo.
Durante la preparatoria, mis padres solían decirme, dime con quién andas y blah blah JAJA (ya se saben ese refrán), luego comenzaron a orientarme más en juntarme con los matados para estudiar y con los basketboleros para jugar (con palabras un poco más rudas). Que irónico, pero eso le dio sentido a muchas cosas. Queremos que un amigo nos sirva para todo, que sea el estudioso, el que juega, el buen empresario, el que aprecia arte y ahí radica el error. No se trata de encontrar una persona que lo haga absolutamente todo, es la capacidad de sumas a todas las personas con las que tratamos de manera recurrente y generar un buen circulo.
Mi muy particular punto de vista es que uno debe ser muy consciente de estas cosas y seleccionar adecuadamente la gente con la que trata. También es necesario de deshacernos de relaciones destructivas que nos restan en lugar de sumar, no importa si son desconocidos o familia. Crea un círculo del que te sientas orgulloso de formar parte, una que te haga crecer. Recuerda que tampoco se trata de tomar y tomar si dar, así que también vuélvete un pieza útil para ese bello círculo del que formas parte.
