Golpes a una máquina de escribir en la madrugada.

Aún no sé qué es lo que me despierta en las madrugadas. Es quizá un sueño que no puedo recordar. Podría ser la sensación de no olvidar algo que paso en el día. Pero me despierto y voy a sentarme a mi máquina de escribir para golpearla. Siempre dejo una hoja blanca para llegar a escribir, cuando esto sucede, que cada vez es más seguido.

Me desperté pensando ¿Quién tiene la razón?

No se trata de quién tenga la razón. Para mí la razón es un cadáver y quien lo mate debe arrástralo hasta su tumba.

Quien quiera pelear conmigo puede volverse el verdugo de nuestras discusiones.

Llenar su panteón con tantas lápidas que muestren la fecha y hora en la que tuvo la razón.

Le llevaré flores a algunas batallas, pues seguramente habrá aquellas que me dé pena perder. Pero haga lo que haga, no las hubiera salvado. Pues quien discute para tener siempre la razón, pelea a muerte.

Hoy sé que prefiero llenar mi lugar de retoños, de árboles, flores de colores y no de lapidas. Prefiero sembrar sueños que regare con rituales de locura.

He empezado a deshacerme de lapidas olvidadas, pues este jardín que ahora comienza a verse verde, solía ser un panteón, que inconscientemente me encargue de llenar…

(transcrito y corregido de la máquina de escribir, probablemente continuara…)

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Y sí, anoche no morí, ahora me doy cuenta que este ritual, tuvo sentido mucho antes de que comenzara a realizarlo.

Gracias por tu tiempo y por haberme leído.