En nuestra cabeza nunca creemos que sea justo perder, que seamos nosotros quien tenga que experimentar esa cruda sensación. Tenemos quizá la falsa creencia de que ya perdimos lo suficiente en la vida y que todo lo que sigue es ganar. Perder no siempre es tan malo, por lo menos no todas las veces me molesta, en algunas ocasiones logro sacar tan buenas lecciones, que hasta llego a disfrutarlo y cuando puedes aprender ya sea ganes o pierdas, algo estarás haciendo bien. Hoy perdí o por lo menos eso me deje sentir. Construí un día alternativo en el que las cosas sucederían como yo quería y no fue así. Creo que es más fácil aprender cuando se pierde, cuando ganamos es más difícil, porque estamos embargados por un éxtasis que ciega todo de momento, aunque la lección incluyera manual y subtítulos, seguro no la notaríamos. Suelo buscar el lado positivo (por así llamarlo) a todas las cosas, a veces me toma más tiempo que solo quererlo. Hoy aprendí algo muy importante, si sigues aquí es por algo, si las cosas no salieron precisamente como querías, también es por algo y lo más importante, la decepción viene de la expectativa, así que no esperes mucho de mi locura y quizá algún día te sorprenda. Déjame replantear algo de lo que dije, qué pasa si te digo que hoy no perdí, que hoy aprendí.
