Últimamente escucho a mis clientes contarme acerca de sus sueños o proyectos, como si no creyeran en ellos, con tantas dudas que parece que me están interrogando en lugar de decirme.
Pero si tu no crees en tus sueños y proyectos ¿Por qué he de hacerlo yo?
Uno debe habitar las cosas que quiere y sueña como si fueran una casa. Imagina que te acabas de mudar a algún lugar, ¿Cuánto tiempo pasará antes de que lo limpies? ¿De que le cuelgues algo a alguna pared que te guste? Pues lo mismo es con los sueños, los vamos definiendo y depurando conforme pasa el tiempo. Pero no puedes mudarte a una casa sin conocerla, bueno si! Por aventura, pero no te quedarías ahí si no te gusta. Así que comenzarías a detallar todo y a depurarlo, a refinarlo hasta volverlo la casa perfecta, eso tiene que pasar con tus sueños.
Algo que debemos trabajar, es siempre la manera en que decimos las cosas, creo que no conocemos el poder de nuestras palabras, pero ellas definen el espacio en el que vivirán nuestras ideas. Desde que decimos es un pequeño o es algo espectacular, todo influye.
Las próximas vez que alguien te pregunte por un proyecto o un sueño, deja de minimizarlo o cuestionarlo, trátalo con respeto, dginificalo con tus palabras, haznos querer saber más de él, habita tus sueños.
Anoche no morí…
