Solía ser de esos soñadores que pensaba que podría cambiar al mundo. Me tomo un buen tiempo modificar esta perspectiva y darle lo que considero, un mejor enfoque. Me preocupé más por afuera que por adentro. Quise cambiar lo que no estaba en mí y persiguiendo este propósito me perdí, di más de lo que me quedé.
Alguna vez me dijo un maestro durante una meditación, eres tu propia herramienta, eres más útil cuando tú estés bien. Hay palabras que grabamos en nuestra cabeza hasta el punto en que somos capaz de entenderlas y así me sucedió con esta enseñanza, me tomó casi una vida entender el sentido de estas palabras.
Cámbiate tú y cambiaras al mundo. Uno afecta a su entorno y viceversa. Por ejemplo, cuando te enojas, ¿Te has percatado como la gente a tu alrededor puede también enojarse? ¿Qué pasaría si conscientemente decidieras que quieres contagiarle al mundo? ¿Qué escogerías darle? ¿En qué te gustaría transformarlo? A partir de ese punto, di un sentido completamente distinto a mi vida.
No me volví envidioso, simplemente me procure un poco más por mí. Sigo dando, entregando y ayudando, pero a medida que yo me pula como herramienta, seré capaz de ayudar a más personas y de mejor manera para que cumplan y consigan lo que buscan en esta vida. Cámbiate tú y cambiaras al mundo.
Anoche no morí…
