Tiene un buen rato que no rechazó algo que “debería” de hacer.
Hemos vuelto tan fuerte el peso del “debo” que parece un acto anticonstitucional llevarle la contraria.
Pero en definitiva tendríamos que hacer más caso a nuestros instintos, ellos siempre nos salvan.
Hay algunas cosas de las que no nos podemos zafar, porque son nuestras responsabilidades, pero en las que podemos escoger, ¿Por que aun nos castigamos con el debo?
Es hora de escucharnos más a nosotros, bueno es tiempo de escucharme más a mí y tú a ti. Este teatro que construimos haciendo lo que nos decían que debíamos, puede terminar cuando digas YA. Hoy tuve un bello recordatorio de este poder, que es bueno mantener vigente, porque es tan fácil caer de nuevo en la costumbre y regresar a los debería.
¿Hace cuánto que no te niegas a un “deberias”? Quizá hoy te tocaba leer esto, para tener la excusa, entonces te diré, de nada…
Anoche no morí…
