Empezaré diciendo que esperamos demasiado de las escuelas, como padres, hijos o alumnos. Venimos educados de un sistema que volvía a los maestros las autoridades, aún sin saber si eran realmente de esta manera. Buscamos la escuela volteando a ver a los egresados y asumiendo que el periodo de transformación de cualquier persona es completamente dependiente de la escuela.
¿Qué pasa con los grandes estudiantes?
¿No cuenta entonces el empeño que pongan los estudiantes?
¿Los maestros no hacen la diferencias con su dedicación?
En mi historia debo decir que la escuela me enseñó muy poco, fue más todo lo extracurricular de donde aprendía. Con profesores o compañeros de estudio, no limitarnos a lo que enseñaban dentro de los salones hizo que fuéramos más allá de lo que los salones esperaban. La clave es aprender a aprender, en estos tiempo internet tiene casi todo el conocimiento del mundo a unos cuantos clics de distancia. El detalle es que para poder aprovecharlo debemos tener la curiosidad de hacerlo. Además de que hay muchos métodos para poder abordarlo y conocer cuál de ellos nos favorece o nos hace felices hace la diferencia. Leer libros, ver videos, clases en línea, grupos de discusión, hay tantas alternativas, que aprender se ha vuelto más una cuestión de actitud que de recursos.
Hoy me di cuenta que la mayor parte de las veces estas charlas o discusiones que tenía fuera de clases son lo que más alimenta mi cabeza. Aprovecha los tiempo de aprender y no te limites sólo a los salones, créeme que reducirte a esto, amputa el conocimiento que pudieras adquirir. Aprovecha ahora que eres lucido para leer y curioso para investigar, el tiempo agota a muchos y poco a poco dejan de aprender.
