Tocó a mi puerta

Discreta llego tocando a mi puerta,

Venía acompañada, de lo contrario no hubiera podido entrar.

Dijo hola y arrojó una premisa filosófica,

Yo rápidamente la cuestioné.

Un intento por interpretar una melodía en el ukulele le siguió,

Todo era normal.

Lo más cotidiano que puedas imaginar.

Le pedí que se parara bajo la luz y todo cambió,

En ese preciso momento ella ya no era la misma.

Parece que había abandonado a esa mujer tímida que entró al estudio.

Se despojó de su ropa con tal naturalidad, que no hubo espacio para ninguna perversión.

Su cuerpo era la costa de las mas hermosa playa que hubiera visto,

Seguramente la mano que osara a tocarla debía ser una ola del mar.

Una sensación que había olvidado comenzó a manifestarse,

De principio no la reconocí,

Era duda, curiosidad, incertidumbre.

Basto un clic para reconocerla.

Una musa, en eso pensé.

La trate con ese respeto que dichas simbiosis me demandan

Clic, tras clic, tras clic, se fue volviendo mas real,

Era ELLA,

No me atreví a pronunciarlo, callado seguí trabajando

Si a este acto se puede tener el valor de llamarle trabajo.

Necesito hacerlo una vez más.

Solo así podré saber si es real.

Sino fue una cruda que me hizo confundirme.

¿Es real?

Llegó sin que la buscara

Mi nueva musa toco a mi puerta.
Anoche no morí…