Un curioso círculo rojo.

Desde que vi ese circulo rojo me obsesione, lo volví una nueva meta. Hablo de la alfombra en la que se paran los expositores cuando dan un Ted Talk. En realidad primero fue por mí y luego fue por mis ideas. Déjenme explicarme un poco mejor, primero creí que yo debía estar ahí para cambiar al mundo, para darle mi empujoncito, ahora lo veo distinto. Mis ideas son las que debes llegar a ese circulo rojo, pero esa es una perspectiva muy personal. Todos, más bien muchos, quieren cambiar al mundo, pero debemos empezar por nosotros mismos.

Hace algunos años un amigo me preguntó: – ¿Te gustaría ver tus foto colgadas en un museo? Le conteste: – Si!
Luego me dijo: – ¿Aunque no estuvieran firmadas y nadie supiera que son tuyas? Respondí de nuevo: – Si!

¿Qué de nosotros es lo que queremos que trascienda?

Si solo nos preocupamos porque nuestro nombre sea recordado, ¿Cuál es el mensaje detrás de todo ello? Creo se trata de dejarle ideas al mundo. Ejemplos, más que indicaciones, pruebas, demostraciones. Luego llega el punto de los mensajes que cada quien pueda hacer suyos, que provoquen el cambio o la transformación personal. Pero para llegar a ese punto hay que soltar algo y ese algo parece serlo todo, pues se trata de nosotros mismo.

Sigo obsesionado con ese circulo rojo, lo he vuelto un hito de una nueva era en mi vida. Solo lo vigilare constantemente para ver que no cambie con el tiempo. También me queda claro que lo que quiero que llegue a ese lugar son mis ideas, me lleven o no me lleven a mí como equipaje.

Anoche no morí…