Maestro una palabra tan polarizada entre lo que NO quieren ser llamados así y los que persiguen que se refieran a ellos de esta manera. Viene del latín “magister” que significa experimentado, siendo así, cualquier es maestro en algo, aunque quizá aun no lo reconozca. Estuve peleado un rato con esta palabra, no me gustaba que alguien se refiera a mi de esta manera, pues me considero un eterno estudiante. Ahora la escucho y la veo como una forma de admiración, pero trabajo por no escucharla por algo que debiera volverme más.
Soy el resultado de mis decisiones y sus conclusiones
Logros y fracasos no están peleados, todos ellos me volvieron lo que soy.
Siempre rindo tributo a todos los que me han enseñado u orientado mi camino, he tenido maestros de todo tipo, desde los más mamones, hasta los más humildes, sin olvidar lo que me enseñaron mucho sin que ni siquiera se dieran cuenta.
Encontré en la gente que me desesperaba maestros de paciencia. En las personas con ideas contrarias a las mías, maestros de tolerancia. En quienes amé, sin ser correspondido, maestras de entrega. Pero también tuve maestros mas en forma, que me ayudaron a entender, física, matemática, contabilidad, PNL y muchas muchas cosas más. En casa tuve dos de los más chingones, con los que siempre estaré agradecido. Pero mis mejores maestros no están en la escuela, ni en un instituto o en alguna conferencia, son como el “Cholo” (taquero) que me enseñó a vender, Taurino que recoge la basura de donde vivo y tantos otros a los que también admiro.
Escuchamos muchas veces que cuando el alumno esté listo aparecerá el maestro y es que alumnos siempre hay, pero pocos tienen la disposición necesaria para recorrer todo el camino.
Gracias a todos los que con un granito de arena, con una tonelada de mar o con una cubeta de sal, sumaron para que mi locura llegara a ser lo que es hoy.
