La caducidad de las ideas.

Una buena idea solía ser menos común de lo que es ahora. La aparición de tantos medios de información, nos invade con tanto contenido, que ahora tenemos más “buenas ideas”.

El  proceso de construir una buena idea, es simplemente un acto de asociación del contenido que tenemos almacenado en la cabeza, consciente o inconsciente. Es decir, que entre más cosas tenemos en la cabeza, mayor materia prima está a nuestra disposición. El detalle es que no todo lo que almacenamos es útil y no siempre lo utilizamos de la manera más óptima.

Estamos acostumbrados a crear buenas ideas y luego voltear a ver si al mundo podría serles de utilidad. Cuando si hiciéramos este proceso al revés, podríamos llegar a grandes ideas que le fueran útiles al mundo. Nos enseñan a tener procesos creativos muy aislados. El trabajo en equipo ayuda mucho a remediar este bache, incluso tener equipos multidisciplinarios es una bendición. Pero nos queda mucho trabajo por hacer.

Comencé a escribir de este tema el día de hoy, porque cuando me reuno con mis amigos, solemos tener muchas buenas ideas, incluso varias de ellas se quedan en la mesa como un regalo. Pero no basta con tenerlas, es necesario hacer algo con ellas. Aun teniendo grandes ideas, el mundo evoluciona de manera tan veloz, que las ideas tienen fecha de caducidad. Lo que parecía ser una necesidad tan importante en este instante, mañana podría serlo cada vez menos. Con el tiempo hemos aprendido que los negocios millonarios se crean en un instante y un instante después, podrían volverse obsoletos. Así que cuida tus ideas, pero no tanto que cuando las des al mundo ya hayan perdido su valor. No basta tenerlas falta actuar.
Cada idea tiene una fecha de caducidad, solo recuerda tenerla presente.

Anoche no morí…