Transformarnos o solo cambiar.

El día de hoy asistí a una conferencia, fui a hacer fotos. La ventaja de estas asignaciones, es trabajar y aprender, lo que es el gana-gana perfecto.

Miriam, quien exponía, hablaba acerca de los cambios pero puede realizar el ser humano en su vida. Pero cuán pocas veces se transforma en realidad. Hablaba de estos cambios superficiales y rápidos, que realmente al cabo de algunos días olvidamos haber hecho y caemos en viejas rutinas.

Hace algunas semanas, como les compartir, comencé nuevas rutinas y hábitos en mi vida. La gran diferencia fue, desde donde tome las decisiones en esta ocasión. No fue algo que alguien más me mandara a hacer, o que me dijeran que eso “debería” suceder. La realidad es que estos cambios por fin fueron más profundos. Al tomar decisiones de este tipo, llegas al punto de volverlo algo más definitivo y profundo, deja de ser un simple cambio. A eso se refieren con transformarse, esta parte en la que te reeducas, acto que es tan difícil en ocasiones, pero nunca imposible.

Muchas veces huimos de estos cambios / transformaciones, por comodidad. Tener que aprender algo nuevo, o tener que tomar nuevas decisiones, nos lleva fuera de la zona de confort. Algo clave en todo esto es que nos da miedo sentir en muchas ocasiones y por ello escogemos el camino que duela menos. Aunque todo esto llegue implicar traicionarse o hacer algo que nos desagrada, pero consideramos mucho mejor que sufrir.

Para que un cambio llegue a lo profundo, debe ser algo consciente. La recompensa a largo plazo debe ser muchos más tentadora, que el inmediato premio de seguir echando la hueva.

Traté de subirme muchas veces a la montaña, siempre por el mismo lado, siempre con la misma creencia. Cambie las cosas que creía, reescribí estas creencias, reaprendí cosas y me di cuenta, que la montaña tiene muchas más caras para explorar.

Cambiar es un buen primer paso, pero si los cambios no sobreviven, debemos ir más profundo. Todo empieza con conocernos, autoexplorarnos, entendernos, aceptarnos y todos estos actos de amor propio.

Ha sido un placer compartir el día de hoy, anoche no morí…