Imaginemos que nuestros amigos fueran variables sumándose en una ecuación matemática, cada uno de nosotros seriamos el resultado. ¿Qué suman cuando estas con ellos? ¿Qué te restas cuando te faltan?
Fui a ver a un grupo de amigos, que quizá es de los más viejos que conservo y me conservan JAJA, digo porque el acto debe ser mutuo. Fue el cumpleaños de una amiga muy especial y nos reunimos para celebrarla. Hubo mucho alcohol y ya estoy pronosticando el resultado, pero mañana sabre si estaba equivocado.
¿Por qué hay grupos que frecuentas más y otros menos?
Hay tantas cosas que me cuestiono, pero la conclusión a la que he llegado es que no hago nada por obligación, solo voy a lugares en donde quiero estar y frecuento gente con la que quiero convivir. Aunque hay muchos amigos que no puedo frecuentar, pues sus agendas y mi vida hippie de trabajar en fin de semana, no encuentra muchas coincidencias libres.
Mis padres solían decirme, a estudiar con los inteligentes y a echar relajo con los desmadrosos, una manera muy conveniente de ellos para dirigir mis relaciones. Obviamente hice todo lo contrario y fue en esos errores/aciertos que descubrí donde era mejor persona y donde no. Las personas de las que nos rodeemos deben sacar ese lado mágico de nosotros mismo, deben ayudarnos a ser un espacio donde desarrollarnos sea algo muy fácil, que descubrirnos sea algo divertido, también funciona en el otro sentido, así que debemos proveer ese espacio seguro a quienes nos rodean para sentirse seguros y en confianza de ser ellos mismos.
Procuremos a quien nos quieres, donde es mas fácil ser felices y donde descubrirnos, abrirnos y experimentar es un acto natural. Nadie te obliga a estar en lugares donde no te sientes bien, solo aprender a decir no.
