Los sueños son manifestaciones de nuestro subconsciente, cosas que no nos atrevemos a hacer, creer, escuchar, hay muchas interpretaciones. Uno de mis sueños favoritos es el de mis maestros, una serie de personajes cotidianos, que me han compartido lecciones rudas e intensas que me hacen despertar muy reflexivo y sorprendido. Seguramente haré un libro de ello, los he soñado muchas veces, pero tengo tiempo sin hacerlo.
Me había preocupado, porque tengo días sin recordar lo que sueño, le platique a ELLA, al terminar de escucharme me dijo: “la gente que no recuerda sus sueños está en calma”, escuchar eso me libero. Sentí que me había dicho todo lo que debería y estaba en paz. Algo que me agobiaba, como no recordar mis sueños, dejo de hacerlo, solo porque cambie el foco de atención.
Llevo un diario de sueños, porque descubrí que inmediatamente al despertar lo recuerdo casi todo, pero que conforme pasan los minutos lo olvido. Así que es una buena recomendación, mantener una libreta cerca de ti al dormir, quien sabe con qué sorpresa puedes despertar un día en la cabeza. También sirve llevar una bitácora de día, para saber que va pasando con tu vida, podría ser que un sueño es su consecuencia o resultado.
Lo que quiero tratar de provocar con este post, es que le des voz a tus sueños, que no busques la explicación sencilla de una simbolismo, sino que explores en ti tus sentimientos. Hay muchas maneras de conocernos y reconocernos, pero huimos de la mayoría de ellas, para no sufrir, creo que los sueños son una muy accesible para todos.
Así que vamos a soñar, que quizá este podría ser el último que sueño en esta vida, aunque anoche no morí…
