Día de coachings.

Pues comenzó el ciclo de sesiones que doy, en el trabajó por dos meses con algunas personas. Me es muy grato saber que pequeños cambios en alguien pueden generar grandes resultados, pero no los hago yo, son ellos los que deben decidir hacerlos. Me gusta ser una herramienta útil para ayudarles a crear conciencia, que es básicamente el eje de mi trabajo. No me gusta presumir sus resultados, porque son resultados de ellos, no míos. Digamos que soy como un tramoyero en el teatro que mueve, prende, jala, empuja, pero siempre tras bambalinas. Mi satisfacción viene de ver más gente trepada y cabalgando en sus sueños, convencidos de porqué lo hacen y muchas veces ya sin miedo a caerse, porque saben que pueden volver a levantarse.

Siempre me pregunto cómo puedo hacer esto más grande, hacerlo de manera masiva y ha sido un pensamiento que me ha invadido, constantemente, las últimas semanas, sigo buscando una respuesta. Lo más importante es que se que busco y porque lo gusto.

Anoche no morí…