Cuando vemos a alguien que queremos sufrir, surge un nosotros una necesidad de detener dicho sufrimiento. Embargados por este estado que nos aflige, sugerimos, proponemos, criticamos, aplaudimos, rechazamos y hacemos muchos actos, diciéndole a la persona que debe de hacer.
¿Este será el mejor camino?
Luego de algunos años envuelto en esto del desarrollo humano y de liberar el potencial de las personas, he descubierto que casi todos tenemos las respuestas de lo que deberíamos de hacer, pero tenemos miedo de hacer las cosas. Incluso hay quienes ya tenemos las respuestas y preferimos enterrarlas debajo de algo que no nos deje encontrarlas de nuevo, digamos algo de auto sabotaje.
“Estar” es la mejor manera de ayudar. Cuando pasamos por situaciones que nos roban la calma, tener alguien de plena confianza a quien podamos decirle lo que sentimos y pensamos es un gran consuelo. A veces queremos que nos den consejos, pero muchas veces en nuestra cabeza ya tomamos una decisión y solo buscamos encontrar si alguien más coincide.
¿Qué es “estar”?
“Estar” no se trata de volverse un maniquí o un punch bag con el que alguien se puede desquitar. “Estar” es ser una presencia de calma que estando cerca nos contagia con cierta paz, pero para compartir paz, primero debemos encontrarla en nosotros mismo.
Escuchar es un buen ejercicio para acompañar el “estar”, pero nadie nos enseñó a escuchar. Escuchar no se trata solo de estar callado, sino ser una escucha activa, entendiendo lo que nos dice el otro, sin juzgarlo, sin etiquetarlo y sin la imperiosa necesidad que tenemos de decir que está bien y que está mal.
¿Y luego?
Como siempre, es solo una locura de mi cabeza, algo que concluyó de las experiencias que he vivido. Por ello, no es la única manera de ver las cosas y tampoco quiero coleccionar palomitas o estrellitas de si tengo o no tengo la razón. Quiero solo que la gente se ponga a pensarlo, que haga una introspección y determine si cuando lo necesitan “esta” o huye, si cuando “esta” contagia paz o aviva la brazas de las emociones destructivas. Si lo que escribí te hizo cuestionarte algo, creo que cumplió su cometido.
Y si, efectivamente, anoche no morí…
