Con tantos pendientes.

¿Seremos adictos a los pendientes? ¿Te has dado cuenta como nunca dejas de tenerlos?

¿Qué pasa si al no tenerlos nos sentimos inútiles? Sería suficiente razón para seguirlos acumulando.

 Luego de una temporada muy ruda de cosas por terminar, me di cuenta que había un par de ellas que me costaba soltar y siempre encontraba otra cosa que hacer. Este proceso requirió mucha consciencia, pues empecé a ver un patrón en el que me quedaba sin nada que hacer y por ello postergar algunas cosas.

Comparto esto como una breve introducción, pues hoy me pregunto una amiga ¿Por qué no puedo terminar mis cosas? Justo recordé esa sensación y trate de compartirle lo que me había sucedido a modo que identificara si algo así le sucedía.
Encontramos algunas creencias que nos hacen acumular pendientes todos los días, como por ejemplo:

  • Si no te cuesta no vale la pena.
  • Hay que trabajar de sol a sol.
  • La gente más responsable es la que más trabaja.
  • Y muchas más…

¿Qué pasa, si te digo que es posible que detrás de toda la acumulación de pendientes quizá haya una creencia que te limita? ¿Suena muy loco?
Crecimos en una cultura en la que nos enseñaron que si llegamos a trabar más tarde eras flojo, que lo productividad se mide con “hora nalga” (tiempo que pasarás sentado frente a la computadora). ¿No suena tan raro o sí?

Podemos tener dos tipos de creencias, las que nos empoderan y las que nos limitan.
Las que nos limitan.

Por lo general están escondidas, detrás de alguna situación como la que platicamos hoy o incluso en cosas más rudas con cuestiones acerca de si mereces o no un trabajo mejor o incluso la riqueza. Hacerlas conscientes nos ayudan a trabajar con ellas a transformarlas y reescribirlas como algo útil y no como algo que nos estorbe. Las creencias limitantes también pueden venir de cosas que nos enseñaron los adultos, maestros o incluso nuestros padres y no trataron de hacerlo por perjudicarnos, simplemente a ellos se las enseñaron y a nosotros también.

Las que nos empoderan.

Estas creencias son del tipo que nos convencen de seguir, de no rendirnos, de no tener miedo o que si lo tenemos lo utilizamos para impulsarnos y no para hundirnos. Estas también las aprendemos de nuestros “rol models” o no las inculcaron. La cuestión es que también reconocerlas nos hace que las utilicemos de mejores maneras.

No siempre podemos hacer estas cosas nosotros mismos, así que un buen coach o un terapeuta, te pueden ayudar a volverlas conscientes y cambiarlas de ser necesario. Esto podría reescribir y desarrollar el potencial de una persona y por ejemplo, dejar de temer a no tener pendientes. Tú, ¿En qué cosas crees? ¿Cuáles son tus creencias?