Siempre se trata de volver a empezar.

Cuando todo parece terminar, cuando caemos en las rodillas y a pesar de todo eso lo conseguimos.
¿Cual es el secreto?

Luego de intentarlo muchas veces descubrí que es lo que me hacía conseguirlo.

No se trata de no equivocarse y de mantener una rutina casi militar para fallar, lo importante es que cada vez que salimos del camino el tiempo que nos tome recuperar el rumbo debe ser cada vez menor.

Lo entendí al meditar, no peleo con mis ideas y claro que me distraigo, pero no importa cuántas veces suceda cuanto más rápido vuelva al foco de atención es mejor, es como jugar quemados, o algún juego de niños en el que había que volver a la base.

Quien no se equivoca quizá aprende menos, pues las lecciones no vienen siempre de hacerlo bien, si no de controlar los escenarios en donde podría no salir como lo planeamos. Cuando lo vi en mas cosas que hacía, como mis proyectos, la escritura o mi raras rutinas, entendi de que siempre vuelvo a donde lo deje y continuó de nuevo.

Así que si sigues una dieta o estás ahorrando, tienes un plan de un proyecto, algún sueño o cualquier situación que requiere seguir un plan, no temas a que no siempre salga así, solo concéntrate en volver al camino tan pronto como te sea posible.

Seguro habrá algún proyecto en tu vida en el que te ha tomado tanto tiempo volver al camino, que ya te acostumbraste más a estar fuera de él, que en él, el ejercicio es crear consciencia, de preguntarte de nuevo ¿para qué? Querías seguir ese plan y si al responderte, la respuesta actualiza el rumbo o lo fija de nuevo, es sencillo, se trata de seguir.

Anoche no morí y por lo visto cada que vivo vuelvo al camino a continuar exactamente desde donde lo deje todo.