No es que me fallaras tú ni tampoco el mundo, es quizá tiempo de ser más responsable y aceptar que esta es mi culpa, que me falle yo y mis ilusiones. Me defrauda que lo que quería que pasara no sucediera, que mis supuestos no ocurrieran, que el sueño que me invente nunca lo vivimos, que… puedo seguir y seguir, pero todo estuvo en mi cabeza.
A la gente le gusta culpar a otras personas por su infelicidad (yo era de esos) y es que si aceptáramos nuestra responsabilidad, tendríamos que cargar solos con ese peso, así que parece que muchos prefieren repartirlo. Es tú culpa, se comienza a volver una frase más típica que decir adiós.
Por mi parte, cada día soy más consciente y estoy más presente, viajo menos al pasado o al futuro, he comenzado a habitar este lugar, he ido poco a poco deteniendo las etiquetas que solía ponerle a todas las cosas, pero contigo de nuevo falle y lo siento. Volví a soñar un sueño de dos, pero lo hice yo solo, escribi nuestros libretos e interprete yo ambos papeles y cuando no sucedió exactamente todo eso, por primera vez me detuve, no busque culparte y acepte sus consecuencias. No tienes nombre, ni quiero que lo tengas, eres una lección aprendida de mi para quien ocupe ese lugar que tanto tiempo he esperado para que sea habitado.
No puedo culpar a nadie por mi infelicidad o mi tristeza, tampoco puedo atribuirle mi felicidad a alguien, suceden en mi cabeza y a menos que acepte que alguien más la controle, todo eso comienza por que yo así lo permito y yo asi lo decido.
No siempre escribo en mis zapatos, a veces la historia se cuentan desde alguien más, tampoco es necesario que sufra para que escriba algo que te haga llorar, pero si al leerlo sientes algo, yo también lo sentí, aunque nunca sabremos si fue exactamente lo mismo.
