Ya es de madrugada, volví del bar donde celebramos el fin de este ciclo. Me tome un par de cervezas según las malas cuentas que suelo hacer cuando salimos a beber.
Conseguí dejarlo todo ahí y no me refiero al bar, sino al entrenamiento. Mi motivación es siempre ayudar y mejorar cada vez que dicto un evento de este tipo.
No vuelvo el mismo, eso es definitivo. Las mañanas que trabajaba en el hotel, me cayeron muchos veintes, diría yo que demasiados. El más bonito de todos, fue cuando entendí que todos perseguimos momentos espectaculares, pero que el hecho de notar el instante presente en su totalidad, con tantos detalles como podamos, es lo que vuelve aquí y ahora algo espectacular.
Conocí grandes seré humanos y me siento muy dichoso de haber podido convivir con todos ellos. Mañana, bueno más bien al rato vuelo muy temprano de regreso a casa. Estoy emocionado y aunque la hora y el alcohol me hacen difícil precisar que es esta sensación que me invade, sé que hay algo distinto que esta germinando en mí.
Veremos que sucede en los próximos días.
