Ahora que ya eres constante

Tenemos mas herramientas en nosotros mismos que aquellas de las que somos consientes y es que como no las reconocemos, pues no existen.

Una práctica común en el coaching, es hacer ejercicios para crear este fenómenos de conciencia en nuestros cliente, el acto de que se de cuenta.

Hoy sucedió algo particular y es importante que lo comparta, pues seguramente alguien está en este mismo punto. La gente suele decirme muy a menudo, “es que no sé ser constante”, “no he sido constante en nada en mi vida”.

Aquí viene lo interesante de todo esto, claro que has sido constante en no ser constante, de hecho, si analizamos esto, muchos somos constantes echando la hueva. La idea de este ejercicio es tomar estas herramientas y utilizarlas en otros aspectos de tu vida. Si eres de este tipo de personas, que dice no ser constante, ¿No has sido constante en esto?

¿Qué tal si pudieras ser tan bueno como eres para echar la hueva, pero para leer?

No es un cambio sencillo, pero es posible y más cuando se quiere, todo empieza en la cabeza, esa es la clave. No necesariamente tiene que ser para leer, puede ser para muchas otras cosas y tampoco es que seas solo bueno para echar la hueva, solo se trata de dar un ejemplo en el que muchos de nosotros encajamos.

Hacer algo o dejar de hacerlo es casi igual de difícil, el tiempo que nos toma construir un hábito, es lo mismo o menos que lo que nos tomaría destrozarlo. Este ha sido un interesante experimento que he podido probar con muchos de mis coachees (clientes), incluso conmigo mismo, pero definitivamente requiere la motivación adecuada. Con la duda basta por el momento.