El crimen de estar ahí…

En el mundo muchas personas no se conocen a sí mismas. Un camino para hacerlo es la introspección, pero no es algo que te enseñen en la primaria y mucho menos en la carrera. Cada quien debe ser dueño y responsable de sus emociones y de las cosas que le provocan a cada quien, pero para muchos lo más fácil es deshacerse de lo que no les gusta. Por ejemplo, te ha sucedido que alguien, sin aparente razón alguna, te griten o se enojen contigo. Creo que es algo cada vez más común, a todos nos ha sucedido alguna vez. Lo contrario también nos ha sucedido, sin razón alguna, te han dado un abrazo o te han regalado una sonrisa. Estas personas fueron alteradas por sus emociones y lo único que hicieron fueron externarlas.

¿Qué pasa cuando hacer esto afecta los demás?

Un jefe molesto te regaña por algo que no hiciste. Alguien agobiado por el tráfico te regala la mentada de madre de tu vida, solo por dejar pasar a alguien. Cuando uno no se conoce, tampoco se preocupa por conocer a los demás.
Escribo esto porque mi crimen fue estar ahí, alguien frustrado por su situación, trato de usarme como bote de basura. Afortunadamente me di cuenta antes de enredarme en todo esto. Podría haber respondido con basura de vuelta, pero eso no es lo que necesitaba la otra persona.
Muchos no saben qué hacer con sus emociones y lo mejor es dejarlas suceder.

Con el tiempo cada quien se conoce a sí mismo en el nivel en el que se dé permiso, crecer, madurar, evolucionar, como quieras llamarlo, depende de este autoconocimiento. Así que si tú eres de lo que por accidente estas ahí, no respondas de vuelta con basura, pero tampoco tiene porque soportar todo. Si por otro lado, eres de los que siempre ha huido de sus emociones, creo que es tiempo de detenerse y experimentar un poco de tu avalancha. Nada de esto te matara, pero aprenderás mucho de ti.
Anoche no morí…