Con una de esas crudas que te hace decir “no lo vuelvo a hacer”, desperté buscando un remedio para mi mal. Uno tiene su lista de lugares, para cuando quiere algo dulce, algo para platicar, para reventar, etc.
Pero parece que la lista de lugares para curártela, tiene incluso subclases que emergen, del tipo de borrachera que te haya hecho llegar a ese estado. Digamos que en esta ocasión necesitaba curar una cruda acumulada que nunca interrumpí.
Afortunadamente me he dedicado a buscar el “santo grial” de los tacos de por donde vivo y encontré unos perfectos para esta situación. Abren los fines de semana, y son campechanos con una salsa que incluye pedacitos de chicharrón.
Después de eso el resto del día tuvo sentido, antes de eso, creí que pasaría todo el día dormido.
Los acompañe de una buena cheve y fueron suficientes para levantarme del infierno particular que me construí.
Que bueno que no escribí este texto luego de los tacos, porque mi cerebro estaba aún desconectado.
Si usted se encuentra en un estado similar, no dude en preguntarme mi top 3 de los tacos, por la zona Valle/Narvarte/Coyoacán, será un placer ayudarle a salir de sus males.
Anoche no morí, pero cuando desperté creí que lo había hecho.
