El frío de la soledad alcanza a los que huyen de ella.
Para quienes la habitamos, ese frío se vuelve confortable.
Miedo a la soledad es miedo a un mismo.
En la soledad, se está con uno
Y ese puede ser el peor castigo o el mejor premio.
Hace muchos años comencé a habitar este espacio.
Me marché solo de vacaciones, me encontré conmigo y solo conmigo.
Al principio hay cierto miedo
Pero nada que no se pueda sobrevivir.
Entendí con el tiempo la diferencia entre solo y solitario,
Tambien comprendi porque hay personas que no pueden estar solas.
Imagina que te enfrentes con el peor de tus demonios,
Que tengas una pelea épica, digna de una película
Y cuando desenmascaras a tu enemigo,
Te des cuenta que eres tu mismo.
No será tan dramático o quizá sí,
Pero todo tenemos en algún momento que afrontarlo,
La única manera de crecer,
Es hacer que estos demonios, comiencen a trabajar para nosotros,
Solo que antes debes destrozarnos.
Anoche no morí…
