El arte de la improvisación.

Este asunto podría parecer obvio, creo que la mayor parte de las veces las cosas no pasan como queremos y entonces… mmm ¿Entonces qué hacemos? En ese preciso instante, emerge el dilema entre quejarnos o improvisar.

Creo que los mexicanos, tenemos muy buen poder improvisación, con el “Si se puede” tan arraigado en nuestra cultura, se vuelve un hecho de que le buscamos como, para que siempre se pueda.

Hoy me tocó improvisar, parecería que todo marchó a la perfección. Diría uno de mis mentores “according to plan”, nadie sabe que no es así. Sufrí, me costó muchos trabajo, estuve a punto de aventar la toalla, por no tener todo bajo control.

Al terminar de tanto esfuerzo, me pregunté si lo había hecho por mí o por ellos.

Esta pregunta es muy válida para todo mundo. A veces hacemos cientos de esfuerzos, para que no se sepa que nos equivocamos, incluso creo que duplicamos la energía por ocultar un error. En otras ocasiones, lo hacemos solo para que los demás, no tengan que sufrir lo que experimentamos. También estoy consciente de muchas alternativas más.

Lo importante es que por más que criticamos muchas cosas de nuestra cultura, somos buenos para salir del bache. También somos excelentes para echarnos la mano. Pero en todo esto nunca debemos olvidar ser agradecidos, porque no todo lo hacemos solos.

Hoy fue un dia muy extraño, sentí que cambió de rumbo el buque en que viajaba más de de tres veces y en todas y cada una de esas ocasiones, tuvo que parecer que todo era parte de un plan. Mis lecciones aprendidas son muy enriquecedoras y creo que logre desahogarme, sin tener que decir todo lo que pasó y que este capítulo quede solo como un aprendizaje.

Anoche no morí…