Hoy volví al gimnasio después de no sé cuántos años de no pisar uno.
Este post lo escribiré en dos partes, la primera antes de ir al gimnasio, la segunda al volver.
Antes de ir.
Mi cuerpo se queja de todo en este momento, es como un cachorro que sabe que va a ir al veterinario. Que si el dolor de espalda, que si la molestia de la rodilla, que si mejor mañana. Pues nell hoy y hoy.
He tomado la decisión de hacer un cambio en mi vida pero por lo general recaigo, la gran diferencia es que en todos los intentos anteriores, no me conocía como me conozco hoy y no sabía tanto de la mente como ahora. Estas herramientas me ayudaran a seguir.
Escogí el gimnasio, de las tantas alternativas, porque aunque logre estar haciendo ejercicio en casa una buena temporada, es más fácil poner excusas para no ejercitarse. Así que opté por romper el patrón y hacerlo fuera de aquí. Voy entusiasmado, entendiendo que no es el único hábito que debo cambiar, también mi alimentación, así que adiós excusas y hola motivos.
Al volver del gimnasio.
Inscribirme fue muy sencillo, los cobros se harán de manera automática todos los días 10. Al llegar me asignaron a un entrenador que se llama Erick para ponerme mi rutina. Erick me pregunto ¿Cuál es tu objetivo? Y respondí: Jason Staton JAJA. Me dijo que trabajaremos en una meta antes de esa, lo que me pareció bastante prudente. No tengo una vida tan sedentaria como podría suponerse así que no ando muriendo de dolores de que no puedo ni levantar los brazos.
Me sentí muy bien, este tipo de cambios no son sólo hábitos, también deben cambiar ideas y creencias, debes romper los viejos patrones que te han hecho abandonarlo todo. Para reforzar los buenos comportamientos, puedes buscar hacer algo que te dé una palmadita en la espalda, alguien diciendote muy bien, tu diciendote muy bien. Así este día hasta ahora, me metere a bañar, por cierto llevo una bitacora fotografica, no la he hecho para compartirla, pero para que uno se de cuenta que va avanzando es muy útil.
Si quieres saber más de estas cosas, no dudes en escribirme, te diré que me ha funcionado y que no y por cierto. Anoche no morí…
