En los últimos días me he puesto a reflexionar mucho acerca de cómo nos educan para imitar a los que hacen “bien” las cosas. Crecemos en una sociedad que nos toma como masa y nos mete a un molde con estereotipos obsoletos y algunos modernos. Por ejemplo, la edad para casarse, los hijos que uno debe de tener, el empleo, la casa, etc. Cuando vamos creciendo damos más o menos peso a estos sueños y pues también depende mucho de descubrir si eran nuestro o de alguien más.
Pero volviendo al punto de tomar masa para meterla a un molde, todos cabemos en alguno pero que pasa con lo que sobra, lo que nos hace diferentes, muchos lo perdemos, lo olvidamos y dejamos de usar hasta que lo ignoramos. Sufrimos y luchamos por ser iguales, nos enseñan que es la única manera de conseguirlo.
Ahora como adulto e incluso adolescente, viene un punto de inflexión muy rudo,
¿romper o no el molde en el que nos metieron o nos metimos?
Salir de toda esa zona de confort de sino los hace así, no está “bien”.
La realidad es que yo solo me salí del molde, no lo rompí, funciona para algo y quizá hace falta actualizarlo, pero ese algo no lo necesito ahora. Por un tiempo me dedique a buscar personas que hicieran las cosas que hago o que estudiaran las cosas que quiero estudiar, pero son tantas las posibles combinaciones, que no hay una formula única, de hecho hay tantas fórmulas como personas.
Los seres humanos tenemos grandes talentos que debemos ir descubriéndolos, pero no porque alguien no los diga, sino porque los experimentamos, esas cosas que te provocan curiosidad, esas cosas que te gustaría estudiar, hazlas. Deja de postergar interactuar con cosas que no te son habituales, ahí podrías descubrir cosas espectaculares de ti, pero debes darte la oportunidad.
Ahora muchos años después, entiendo frases que sonaban vacías para mí en aquel momento, “todos somos buenos para algo pero hay que descubrir para qué.” Así que abraza tus diferencias, úsalas para destacar, para brillar, busca un bien no solo para ti sino para otros, impulsa que otros se vuelvan raros como tú y que poco a poco puedan ir saliendo de su molde, o romperlo o reconfigurarlo, pero que no olviden que somos únicos y eso ya en sí es ser diferentes.
Anoche no morí…
